Fingir orgasmos

Un reciente estudio llevado a cabo por Birchbox en colaboración con Platanomelón sobre la frecuencia y motivos por los que las mujeres fingen los orgasmos concluye con los mismos resultados que extrajo la Universidad de Kansas en su investigación de 2010.

El 68% de las mujeres encuestadas han fingido alguna vez un orgasmo. No se refiere a dejarse llevar o a crear un ambiente más excitante durante la interacción sexual con gemidos y expresiones de placer, no. Se refiere a hacer creer a la otra persona que se ha alcanzado el orgasmo cuando no ha sido así, negándose la posibilidad de conseguirlo en ese encuentro.

Otra investigación más reciente de la misma universidad, aumenta el porcentaje al 76% e incluye su vertiente masculina con un 41%. Así que, aunque parece que las mujeres lo tenemos más fácil y, culturalmente, más permitido, los hombres no se libran de caer en este comportamiento.

Se habla de diversos motivos para fingir en la cama: para poner fin al encuentro cuanto antes, para no hacer sentirse mal a la otra persona, para erotizar la relación y aumentar la satisfacción de la pareja, para ocultar ciertas complicaciones sexuales o inseguridades, por placer propio, como moneda de cambio, incluso para favorecer la comunicación emocional con la pareja sexual.

Independientemente del motivo que nos lleve a hacerlo, fingir los orgasmos no es ni la única manera de alcanzar esos objetivos, ni la más adecuada en ningún caso. Aquí tenéis diferentes causas:

    • Se trata de una mentira, lo que no nos puede llevar a favorecer la comunicación con la pareja. Muchas veces esta mentira se agranda a modo de “bola de nieve” y, no solo nos sentimos incapaces de revelar la realidad, sino que nos vemos “obligadxs” a seguir fingiendo en su alcance y en su intensidad.

    • Si nuestra intención es que nuestra pareja termine cuanto antes, tenemos que plantearnos nuestra sexualidad. Si estamos teniendo sexo sin ganas o no estamos disfrutando, volvemos a un problema de comunicación, además de caer en el mito de que sin orgasmo no hay sexo. Es bastante enriquecedor para la pareja y para unx mismx el poder expresar lo qué nos gusta, así como el cuándo y el cómo.

    • Nadie es responsable del placer sexual más que del de unx mismx y menos aún si va en contra del nuestro propio. Es fantástico sentirse excitadxs por nuestros gemidos y por ver cómo se excita nuestra pareja con ellos, pero con la intención de alcanzar placer, no como deuda.

    • Flaco favor hacen los orgasmos fingidos a la posible resolución de un problema sexual. Con mucha probabilidad lo acrecentará y cronificará.

    • También es común encontrarnos con chicas que, sex-educadas exclusivamente con el porno convencional, actúan del modo que creen que esperan de ellas en sus relaciones sexuales y fingen orgasmos y placer, llegando a desencantarse fácilmente del sexo y necesitando ayuda profesional para poder aprender a disfrutar plenamente de sus orgasmos y sexualidad.

Mi recomendación es no obsesionarse con alcanzar el orgasmo. Existen muchas maneras de alcanzarlo y disfrutarlo, a solas y en pareja, a mano y a máquina, genitalmente o no, rápido o dilatado,… fingirlos nos limita o niega la posibilidad de gozarlos.

¡A gozaaaaaaaar!

Escrito por: Inma Ríos (psicóloga, sexóloga y terapeuta de pareja)

Imagen: Pixabay.

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