Familias homoparentales

Cuánto “miedo” provoca el prefijo homo- a ciertas personas… Ya he hablado de homosexualidad, homofobia y tipos de familias en otros posts. Pero ahora, con motivo de la celebración del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia del pasado domingo (17 de mayo), quería hablaros de las familias homoparentales.

Una familia es considerada homoparental cuando sus dos progenitorxs comparten género. Es decir, cuando existen dos mamás (dos mujeres cisgénero, dos mujeres trans o una mujer cisgénero con una mujer trans), dos papás (dos hombres cisgénero, dos hombres trans o un hombre trans con un hombre cisgénero) o una pareja intergénero (no se reconocen ni como género femenino ni como masculino, como ambos a la vez o fluctuando de uno a otro)

¡Cuántas posibilidades!, ¿verdad? Con esto quiero dejar reflejada la gran variabilidad de identidades de género y de orientaciones sexuales que existen (no las he mostrado todas y, si tenemos en cuenta que cada persona tiene una forma propia de percibirse, expresarse y relacionarse, sería imposible reflejarlas aquí)

Además, estas familias disponen de otra gran batería de posibilidades para tener descendencia. Pueden adoptar, pueden recibir la donación de uno o de ambos gametos necesarios para crear vida humana (óvulos o espermatozoides) y gestarla en unx de sus miembros (en el útero de la persona que aporta el óvulo o en el de su pareja, mediante el método ROPA), esta opción también se puede dar gestando en una persona ajena a la pareja (gestación subrogada) y pueden tener hijxs por el método tradicional.

Lxs detractores de las familias homoparentales utilizan argumentos para demonizarlas que se centran en un posible daño sobre el desarrollo emocional en esxs niñxs. Como si éste dependiera de la magia originada entre un pene y una vagina. Entonces solo haría falta combinar estos dos órganos para que la criatura creciera adecuadamente, independientemente del cariño, la educación y el ejemplo que estos seres le dieran.

Niñxs con carencias emocionales existen en todas las tipologías de unidades familiares. No por ser una familia homoparental van a estar protegidxs, pero tampoco se trata de una variable de riesgo. No existe ninguna evidencia empírica que lo asevere (como todas las mamarrachadas que se dicen en pro de actitudes intolerantes, limitantes y clasistas)

La educación y cariño no dependen de ninguna condición de género y tampoco en exclusiva de lxs progenitorxs, por lo que es aberrante pensar que una pareja homosexual vaya a ser un problema para sus hijxs.

Si la crítica va más allá y se centra en lo mal que lo pueden pasar al verse diferentes al resto de familias de sus compañerxs o, incluso, al acoso que pueden sufrir por parte de estxs, es que somos incapaces de localizar el problema. Si esto nos preocupa, sobre lo que debemos poner el foco de atención de nuestra lucha para “salvar” a esxs “pobres” niñxs es la educación en el respeto, la tolerancia y la empatía que debe extenderse a todo el mundo, a todas las edades y, sobre todo, a quien piensa esto.

Escrito por: Inma Ríos (psicóloga, sexóloga y terapeuta de pareja)

Imagen: Realizada por el fotoperiodista J. Ross Baughman (1983)

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