Emociones removidas por el confinamiento

Estos días de confinamiento nos han dado para experimentar todas las emociones posibles, para pasar de una a su contraria en a penas unos minutos, para dejarnos contagiar por la de las personas que tenemos al lado, tanto física como virtualmente, incluso para experimentar ese estallido interno que se produce al sentir al mismo tiempo aquellas emociones que parecen antagónicas. Hemos tenido tiempo y seguiremos teniéndolo para descubrirnos en situaciones que creíamos imposibles de experimentar:

ANSIEDAD-MIEDO por la incertidumbre de lo desconocido, de lo novedoso. Casi a diario se van tomando nuevas medidas y estamos informadxs 24h sobre los efectos de la pandemia. Ver el número de muertos que crece a diario y la fragilidad de nuestrxs mayores, sobre todo, ante el virus nos hace anticipar situaciones dolorosas.

AGOBIO por la limitación de los movimientos, por lo complicado que es ahora aquello a lo que no dábamos ninguna importancia antes (comprar lo que queríamos en cualquier momento, contactar físicamente con la gente,..)

AGOTAMIENTO por el cambio de hábitos, por la responsabilidad de sumar a tus tareas la de lxs más pequeñxs,…

GRATITUD por el trabajo de lxs sanitarixs y de todas las personas que están al pie del cañón para ayudarnos a salir de esta de la mejor manera posible, así como la gratitud que sienten estas personas por el reconocimiento del resto del mundo (los aplausos, los mensajes,…)

IMPOTENCIA ante la labor comunitaria que tenemos la gran mayoría de nosotrxs, quedarnos en casa.

RABIA porque nunca es un buen momento para que nos pasen cosas malas y muchísimo menos a las personas que queremos, por los planes y proyectos que se quedan atrás.

DESCONFIANZA ante la gran cantidad de bulos que circulan, ante el buen hacer de lxs que nos rodean, …

TRANQUILIDAD porque se están invirtiendo grandes esfuerzos para poner fin a este estado.

DOLOR por la imposibilidad de despedir a aquellos que fallecen estos días, por no poder velarlos, por no poder sentir ese dolor de forma palpable y real.

Estamos viviendo una situación sin precedentes y, a nivel psicológico, podemos ofrecer consejos genéricos a las emociones experimentadas (evitar sobreinformarse y malinformarse, centrarse en lo positivo de tener a la familia y disponer de tiempo para esas cosas que siempre hemos tenido pendientes, mantenernos en contacto con lxs demás de forma virtual, crearse una nueva rutina,…), pero las características y la globalidad del acontecimiento nos colocan ante una situación impredecible realmente.

Muchas veces me abruma la sensación de estar viviendo algo histórico en su vertiente más desafortunada y me cuesta creerlo. Estoy disfrutando de la familia, de alimentarme de comidita casera a diario, de no tener que conducir tanto tiempo para ir a trabajar,… pero me preocupa mi padre, el resto de mi familia y amigxs, las personas que están perdiendo a sus seres queridos, el cómo vaya a afectar todo esto al país y a mis hijxs una vez pase… porque pasará y nos adaptaremos a la nueva situación, no a la misma de antes. Esa, para lo bueno y para lo malo, ya no volverá. Intentemos aportar lo mejor de nosotrxs mismxs.

Escrito por: Inma Ríos (psicóloga, sexóloga y terapeuta de pareja)

Imagen: Pixabay

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